Una historia más 1-4

octubre 28, 2008 at 9:30 am (Una historia más)

El regreso tras un día de sucio trabajo fue tal y como todos esperaban, las felicitaciones y elogios en la sala de reuniones del cuartel supieron a poco a todos los integrantes de Ceres, mientras una sombra de silencio y preocupación flotaba en el aire. Esta vez se trataba de algo serio que todo el equipo debía discutir y aclarar, ya que cualquiera podría llegar a verse afectado, por lo que, como de costumbre, acordaron discutirlo con calma en La Cueva.
El local, como siempre, permanecía solitario, ofreciendo la intimidad idónea para el grupo y permitiendo que la discusión comenzara con las palabras de Nahenia.
-¿Por qué se supone que conocías a aquel tipo, Eria? Y ¿Por qué deberíamos decir nada al respecto? El asunto está resuelto, hemos cumplido, el campamento se ha desvanecido y, probablemente, el resto del pentagrama se encargará de que desaparezcan los demás, no tenemos por qué ir más allá.
-Siento decir que, como grupo, nuestra supervivencia es lo primero y, por ello, me veo obligado a darle la razón a Nahenia. -Añadió Narfren.
-Espero que estéis bromeando, esto es importante para la ciudad y para Eria, Ceres existe para servir a Sein y nuestra responsabilidad es apoyarnos en lo que podamos, ¡eso es lo que realmente asegura nuestra supervivencia como grupo!
-Sabes que no, Zeod, ni el bien para la ciudad es que desconfiemos unos de otros, ni el grupo se basa en la ayuda mutua, Eria, lo siento pero tú eres la única que debes cargar con esto, los demás no vamos a arriesgarnos por un error tuyo. –Sentenció Rob
- De acuerdo, lo entiendo….
-¿Cómo que un fallo suyo?… –Comenzó a gritar Zeod encarando a Rob, pero se vio interrumpido por la llegada de Daren, que bajaba las escaleras despreocupadamente.
-Si queréis pegaros creo que el dueño agradecería que lo hicierais fuera del local.
Nolai, hasta ese momento inmutable, sentado de espaldas a la escalera sonrió y se dirigió a Daren, sin girarse para mirarle.
-Llegas tarde.
-Lo se, disculpadme.
-Sabes que revelar tu identidad como miembro de un grupo militar es un grave delito, ¿verdad?
-Lo se.
Ante la cara de asombro de todos los presentes y mientras Daren tomaba asiento, Nolai se levantó y se dirigió al grupo.
-Como líder… no, como miembro y responsable de este equipo, tengo que respetar y comprender todas vuestras opiniones, pero cada uno es responsable de sus actos. Daren, creo no debiste haber cargado con las culpas de Eria y, como has tomado esa decisión en solitario, no puedo permitir que el resto de Ceres se vea involucrada, no obstante, por mi parte haré lo que pueda por que suavicen tu castigo, esta vez.
-Pero…¿qué se supone que ha pasado aquí?
- Sencillo, Eria –Dijo Rob riendo – el Daren se ha presentado delante de algún superior y le ha soltado lo mismo que tu nos soltaste a nosotros, que típico del muchachote, las cosas no se hacen asi.
-Pero…
-Nada de peros, –Interrumpió Daren a Eria – ahora ya está hecho, de todos modos han sido bastante condescendientes y solo me han sancionado con una misión en solitario. No puedo daros detalles, saldré mañana y espero estar de vuelta en unos días.
-Je, será algún tipo de misión suicida, no es como si aquí se perdonasen los fallos.
-Nahenia, no….
- Bueno, creo que ya hemos hablado suficiente, si no debemos conocer los detalles de la misión y, en teoría, ni somos conscientes del delito de Daren, es mejor que no permanezcamos más tiempo aquí desvelando oscuras conspiraciones contra los militares de menor rango… Por mi parte iré a ver si puedo descubrir que pasa con esa misión y a ver si te consigo algún apoyo, los demás, deberíais ir a descansar y olvidar el tema, pronto tendremos nuevo trabajo que hacer.- Dio así por terminada Nolai la reunión, mientras continuaba, intencionalmente, con la tradición de interrumpir a Eria.
En realidad, Daren sabía que su expedición no iba a ser nada remotamente similar a un pequeño paseo turístico. De vuelta en casa, comenzó a preparar lo que de algún modo pensó en llamar equipaje, cogió el traje de infiltración, sus pistolas y sus queridos machete y cuchillo, indispensables en cualquier tipo de excursión… o algo así. Finalmente, llenó una pequeña mochila de útiles de escalada y cogió un par de minas, “por lo que pueda pasar”, pensó.
Cuando terminó de preparar el equipo, ya era bastante tarde como para ponerse a dormir como si no pasara nada, por lo que solamente se echó encima de la cama a meditar sobre lo que había hecho pero, a pesar de los nervios, no pudo evitar dormirse. Cuando se levantó el despertador ya llevaba un rato sonando, alzó la cabeza jurando y tratando de abrir los ojos, cuyos párpados cargaban el peso del sueño y el miedo a partes iguales. Tirando de toda su fuerza de voluntad, Daren se levantó y salió a la calle, tristemente, las esperanzas de que alguien se hubiese acercado a despedirse o apoyarle acababan de desaparecer, asique caminó hacia la salida de la ciudad tratando de mostrarse lo más tranquilo y sonriente posible, saludando a sus vecinos con toda tranquilidad, como si realmente fuese de vacaciones, como si no fuese consciente de a donde se dirigía realmente, aunque sí lo era.

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1 comentario

  1. khaus dijo:

    ¡No me di cuenta de que habías publicado! Estoy demasiado absorta en tareas recientes.
    Siempre acabas dejando al lector con la miel en los labios… y sin saber cuánto ha de esperar para poder saciar su curiosidad.

    Genial :) *

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