Una historia más 2-2
-Un suiras, supongo. Soy de la ciudad de Sein, solo vengo de visita.
-¿Y qué hacía huir lejos de los muros a una de nuestras visitas?¿No te importará que te acompañe a la ciudad y nos respondas a un par de preguntas?
-N…no, por supuesto, vamos dentro y seguro que todo coge sentido..
-Bien, detrás de ti.
Me levante con cuidado de aquel asqueroso barrizal y comencé a caminar frente mi captor, desde luego, la misión se había ido al garete, cientos de escusas y mentiras pasaron por mi cabeza para ayudarme a salir de tan embarazosa situación, pero no había forma de encontrar una respuesta que me permitiese salir airoso de mi fracaso en ambas ciudades… Pude escuchar como el suiras daba dos saltos cayendo justo a mi espalda y entonces, el sonido del metal al golpear contra la roca. Me giré a tiempo para ver como un enorme animal se erguía sobre el cuerpo del guardia, mientras aun saboreaba su sangre. Eché la mano hacia mi arma y el animal se encogió para tomar impulso, pero un nuevo movimiento del suiras lo alertó, el guardia no estaba muerto aun.
La bestia saltó a un lado, ahora podía verlo claramente, parecía uno de esos perros militares que nacen en laboratorios, con un tamaño gigantesco y la piel recubierta de escamas rojizas. Le apunté con mi arma (a diferencia de Rob, yo no podría especificaros el modelo de mi SMG) y comencé a caminar hacia atrás, esperando una reacción de la criatura. El suiras levantó una mano hacia mi, pidiéndome ayuda, en realidad él era un aliado pero poco podía hacer en esa situación, seguí alejándome y, cuando me descuidé, la criatura volvía a estar tendida sobre su cuerpo. Un grito ahogado acabo con la vida del guardia, lo que seguramente atraería más gente, pero aquella aberración me serviría de tapadera.
Aproveché la situación, corrí hacia el muro y barajé todas las entradas posibles, conocía bien la estructura del muro y la ciudadela, ya que era parte de esa importantísima documentación básica de la misión que medio miré… y deseé haber estudiado mejor… pero no fue malo del todo, existía un pequeño desagüe que tendría que estar completamente seco, así que me lancé sin dudar. Efectivamente el lugar estaba totalmente seco, entré reptando y acabé justo detrás de los cuarteles, no me di cuenta de lo extraño de la situación hasta que estaba en el interior de los muros, los 5 desagües partían de la parte trasera de los principales edificios de la ciudad y parecían ser totalmente inútiles. Obviamente, el alcantarillado era plenamente funcional y efectivo, y en la superficie no existía ningún tipo de “fluido” que desalojar… pero desvié mis pensamientos de esa desagradable imagen de los residuos planarios y volví a mi objetivo: el cuartel.
Una impresionante estructura de piedra y cristal, fundidas con trozos de una oscuridad aparentemente sólida, dando la impresión de una gigantesca criatura de sombra, abrazando para devorar las ruinas de un antiguo palacio. A partir de aquí, el plan era exacto en los detalles, dependía plenamente de mi apoyo en Sein, presioné un botón y esperé unos segundos, en seguida un numeroso grupo abandonó el lugar a toda prisa, dirigiéndose hacia la puerta y permitiéndome presuponer que la entrada estaría libre. Entré como si fuera mi casa y caminé por el edificio efectivamente vacío. Era como si solo fuese una coballa en un laberinto, observado por quienes, sin piedad, juegan con mi vida y me llevan a donde ellos les gustaría que estuviese… podía sentir como unos ojos se clavaban en mi, siguiendo cada uno de mis movimientos, me estaba poniendo paranoico.
Caminé por un pasillo totalmente cubierto de cristales y pase por delante de una buena cantidad de puertas cerradas hasta que llegué al ascensor, que sellaba el final del lugar. A su lado, dos puertas cerradas debían de esconder las escaleras de subida y bajada, respectivamente, abrí la primera puerta con cuidado y así era, un extraño conducto descendía hacia las entrañas de la oscura criatura, no es que me hiciese especial gracia, pero iba a tocar explorar un poco. Comencé a bajar poco a poco, no existía ninguna fuente de luz allí abajo y me vi obligado a utilizar una pequeña linterna, una auténtica desfachatez pero no tenía ninguna alternativa. Caminé durante al menos 5 minutos, antes de llegar al fin a la zona de las celdas, allí había una luz tenue que me permitió apagar mi linterna y moverme un poco más tranquilo aunque, a decir verdad, viendo menos. Las celdas de cristal a ambos lados del corredizo eran aterradoras, la mayoría estaban vacías, pero las que no me inculcaban un terror tal que incluso agradecía llevar puesta mi máscara. Al final del trayecto, el pasillo giraba terminando en forma de L y allí, justo en la curva, estaba mi objetivo, me acerqué cuidadosamente y traté de escudriñar la oscuridad.
Un bulto permanecía allí quieto, atado en una esquina de la celda, con unos tristes harapos, dignos de haber sido fabricados con la tela de un saco y una venda cubriéndole los ojos. Usé la tarjeta que debería abrir la puerta y justo cuando iba a cruzar el umbral una mano tocó mi hombro. Tomé la empuñadura de mi arma de mano al tiempo que me giraba y ahogué tres instintivos tiros en el estómago de un enorme carcelero de raza por determinar. Por un instante mis jadeos taparon la voz de la niña que forcejeaba inquieta tras de mí, el calor de mi pistola me hizo despertar, acababa de abrir fuego contra un aliado, me había descuidado y no había visto la sala de control al final del corredizo, tenía que salir de allí cuanto antes. Los nervios inundaron mi cuerpo en forma de escalofríos que recorren tu espalda sin un destino fijo. Corrí a liberar a la niña sin pensar.
-Tranquila, voy a sacarte de aquí y a llevarte a un lugar seguro donde te esperan los amigos de tus papis, ¿de acuerdo? –Dije mientras la desataba y la niña asintió.
Eché la mano hacia la sucia venda que le tapaba los ojos y entonces ella me detuvo, agarrando mi mano con más fuerza de la que se podría esperar de cualquier jovencita adolescente.
-¡NO! –Gritó –No me destapes los ojos, por favor…
No me quedó más remedio que hacerle caso, creo que comprendí perfectamente lo que estaba pasando y yo tampoco quería ver lo que podía pasar ahí debajo. La tomé de la mano y eché a correr todo lo rápido que ella y mis piernas en conjunto me permitían. Tomé mi pistola en lugar de la linterna esta vez y pensé en comenzar a subir guiándome únicamente por la luz de la superficie, pero estaba claro que si no habían descubierto ya mi presencia allí, no tardarían en hacerlo y el rebumbio que se había montado en el lugar, me dio la idea perfecta para huir. Frené en seco haciendo que la chiquilla tropezase contra mí y giré a toda velocidad hacia la sala de control, ignorando sus preguntas. La suerte me sonreía y los controles eran bastante simples, por lo que la alarma no tardó en sonar en la puerta opuesta a Sein y las puertas de las celdas se abrieron. Con esto los guardias estarían entretenidos.
-BIEN CHICOS, YO VOY A SALIR DE AQUÍ, ¿Y VOSOTROS?.ACABO DE MANDAR A TODA LA GUARDIA A LA PUERTA SUR, ASÍ PUES, LA SALIDA NORTE ESTÁ DESPEJADA. –Acababa de mentir a un montón de criminales liberados en lo que podría ser el día más delictivo y absurdo de mi vida.
Dejé que los que huían me sacasen bastante ventaja y entonces salí, de nuevo arrastrando a la niña y dejando atrás aun a unos cuantos presos indecisos, subí rápido pero sin correr, agarrando fuertemente mi arma y esperando cualquier tipo de sorpresa, pero no había nada allí en el pasillo, por lo que seguí adelante , convencido de que saldría de aquel lugar, ya estaba todo hecho, solo unos minutos más y… la niña se agarró a mi espalda lanzándome hacia atrás y haciéndome perder el equilibro, poco antes de que una sombra cruzase el pasillo de lado a lado, justo donde yo había tenido la cabeza tan solo unos milisegundos antes. Mi arma había salido disparada en la caída, pero eché mano de nuevo a la SMG y traté de levantarme lo más rápido posible, frente a mí, no puedo decir que fuera de repente, pero, de alguna forma una criatura había fluido hacia el pasillo para hacerme frente. Tragué saliva y comencé a disparar mientras la enorme la criatura caminaba hacia mí, como si la más sólida de las piedras convirtiese en humo aquellas partes de su cuerpo en las que mi munición impactaba. Aquello sonrió.
-Buen trabajo, humano, pero tu presa nunca llegará a Sein y tu pagarás aquí y ahora por tus delitos. – Dijo con una voz sacada directamente de las puertas del averno.
-Debe de ser cierto que los Schatten son la élite de los depredadores si tu eres uno de ellos – Dije con voz nerviosa -, pero vine preparado –y traté de sonreír lo mejor que pude.
Mi flashbang se deslizó entonces hacia sus pies y soltó un destello terrible que nos cegó a ambos y dejó vulnerable el cuerpo de mi enemigo. Disparé al azar hasta vaciar mi cargador y cuando mi visión se recuperó, el cuerpo yacía emanando litros de sangre a mis pies, dibujando una escena más bien poco agradable y que hizo que agradeciese la vende en los ojos de mi acompañante. Lamenté todo lo que había hecho aquel día, deseé no haber ayudado nunca a mi compañera, pero seguí corriendo hacia una puerta que estaba tan solo a unos pocos metros cuando se obstaculizó de nuevo. Si no era una réplica exacta de la criatura de hacía un segundo, debía de ser su hermano gemelo. Se lanzó directamente a por mí sin mediar palabra, sus dedos se afilaron y alargaron en una espada de oscuridad directa a mi cabeza, traté de agacharme… pero jamás me hubiera dado tiempo.
kaus dijo:
febrero 26, 2009 a 7:51 am
¡Argh! ¡¡¿¿y qué pasó??!!
Bien, acabas de dejarme intrigada con la continuidad de la historia… xD ¡Quiero más!
No puedo decir nada diferente a las opiniones anteriores… me encanta ^.^
:*