Una historia más 3-3
Entraron en la habitación, se trataba de una sala de mandos, paneles repletos de botones y pantallas rebosantes de datos se extendían todo a lo largo de la cristalera. Zeod entró de último, agarrando con la mano derecha su arma enfundada y cubriéndose tras la espalda de Nahenia. Nadie se dio cuenta.
-¿Qué vamos a hacer aquí?-Preguntó, pero Melissa no le escuchó, se acercó a los paneles y comenzó a toquetear los botones. En pocos segundos, la pared del fondo de la gran nave sobre la que ambas habitaciones y pasarela estaban sostenidas se comenzó a abrir de abajo hacia arriba.
Los científicos de abajo miraron a la sala de mandos y los vieron, esperaron expectantes. En lugar de esforzarse en evitar que los planes de los invasores no se cumpliesen, comenzaron a repasar frenéticamente los estados de sus conejillos de indias. De la ranura que se iba abriendo en la pared comenzó a salir luz, una luz rosada; el aire de la sala se turbó y los sujetos de experimentación empezaron a agitarse, los científicos apenas daban a controlarlos, estaban sufriendo y luchaban por liberarse, aquello les quemaba. Zeod desenfundó su arma.
-Vosotros la subestimasteis – Dijo Ízan en tono de reproche -, pensasteis que solo podía leer y la retasteis, pusisteis a prueba sus capacidades y luego, ante vuestra incompetencia e incapacidad, la capturasteis y encerrasteis. ¿Cuánto más ibais a esperar antes de tomar una auténtica decisión?
El N’org en la otra punta de la mesa enturbió su rostro y contestó cortante.
-No podemos tomar una decisión. Dul Ketzan sigue sin leer, continua cautivo en la mente de aquella criatura que ella creó. Efectivamente la habíamos subestimado, su percepción y control sobre la realidad es inimaginable incluso para nosotros, quienes sabemos lo que hay que hacer, pero no tenemos autoridad para ordenar su destrucción. Debemos encerrarla y restringirle absolutamente el acceso a cualquier fuente de Xenos, mientras nuestro líder no recobre el sentido.
- Pensabais que podíais leer y manipular la mente de todo aquel que se presentase ante vosotros, que teníais el control absoluto. Ella creó una mente que quizás jamás podáis sondear y os atrapó. Puede que Dul Ketzan nunca consiga huir de su trance, nunca encuentre el fin del enorme vacío en el que ha entrado, o simplemente acabe siendo dominado por la creación de Annya. Si ahora recibierais un golpe…
-NO lo recibiremos.-Dijo el N’org levantándose.- Porque aunque si hemos perdido nuestro poder mayor de decisión, aun tenemos la autoridad de recordarte quién eres, de degradarte y sustituirte.
Ízan comenzó a perder el control de si mismo, su cara comenzó a cambiar, sus rasgos humanos desaparecieron lentamente y se transformaron, sus manos empezaron a parecer garras y su piel se volvió escamosa…
-Tú eras solo nuestra herramienta en Sein, nuestro control, ¡Nosotros te pusimos allí! Ahora, con el mismo poder y derecho con el que te pusimos…
De golpe un temblor interrumpió ambas escenas, el suelo se agitó bruscamente, la textura del aire cambió e incluso la presión atmosférica parecía diferente.
El motor que abría la compuerta en la pared se detuvo. Melissa miró hacia el techo, pensativa, como si tratase de escuchar o sentir algo, entonces salió de la habitación corriendo.
-Venid, esto es malo.
Zeod enfundó de nuevo el arma, nadie le había visto. Se unió a sus compañeros y corrieron hacia la superficie, el caos que dejaron atrás en el laboratorio era enorme. Todavía no habían llegado a la superficie cuando recibieron una llamada de radio. Narfren respondió.
-Aquí Nolai, ¿os encontráis todos bien?
-Afirmativo, hemos sentido un gran temblor y parece que se haya cortado el suministro de energía, estamos corriendo al exterior.
-Bien, ha salido Ízan de la sala por un momento, parecía un poco turbio pero dijo que tenía la situación controlada ahí dentro.
-Me alegra oírlo, ¿queda mucho por ahí? Aquí las cosas están un poco extrañas.- Melissa hizo como que no había escuchado esta afirmación, mientras se ajustaba el casco con cuidado.
-No te alegres antes de tiempo, no sabemos cuánto le queda ahí dentro a Ízan pero tenemos órdenes para vosotros. Debéis tomar ambos 4×4 y corred hacia Hulmanor.
-¿Esa no es la ciudad más cercana a Sein? Debería estar como a 100km al noroeste de aquí.
-Sí, probablemente la vibración que sentimos provenga de allí. Debéis ir, comprobar lo que ha pasado y ayudar en lo que podáis si es necesario. En caso de que la radio no funcione, uno de vosotros debe estar de vuelta aquí mañana con la información pertinente.
Tardaron más de lo que esperaban en llegar a su destino. La situación de la carretera era muy similar a la que habían utilizado para llegar a Ízdgazen, pero se vieron obligados a utilizar muchos más caminos secundarios, perdiéndose varias veces en el trayecto. Una vez se encaminaron correctamente y según se fueron acercando a Hulmanor, el terreno comenzó a cambiar, de forma similar a como lo hacía en las proximidades de Sein; pero este no era un desierto tan claro, la planicie que rodeaba esta ciudad estaba poblada por un ecosistema autóctono muy fructífero. Parecía que el desierto hubiese perdido la guerra contra la vida en aquel lugar, aun con la aparente infertilidad del suelo y la escasez de agua, se levantaban en él bosques de enormes espinos, plantas de colores llamativos y aspecto peligroso y se podían ver, en medio de la maleza, cantidad de animales en movimiento.
De nuevo el cambio sorprendió a los miembros de Ceres, que parecían ir asumiendo que su territorio era el menos propicio para la vida de todas las ciudades que les rodeaban. Pero no iba a ser el panorama más impactante que verían ese día. Coincidiendo con el atardecer, llegaron a su destino. A lo lejos, ante ellos, se dibujaba una enorme ciudad, bastante más grande que Sein, destruida y siendo pasto de las llamas. El gran muro que la fortificaba, yacía destruido en varios lugares, el interior mostraba enormes cráteres y tan solo las granjas y la población externa al muro parecían haber salido relativamente bien parados.
En el centro de la ciudad se había estrellado una inmensa nave-cuartel, de las que pertenecían a algún noble de la AUR o FNO.
Eran muy malas noticias, se acercaron rápidamente a la población circundante y escondieron allí el coche para tratar de llegar a las cercanías del muro sin ser descubiertos. No había nadie en las granjas, a pesar de que estas estaban aparentemente intactas. Desenfundaron sus armas y echaron a caminar.
-Bueno, supongo que todos sabéis utilizar vuestras armas.-Dijo Zeod- Narfern, tu mantente en el medio para poder llegar rápidamente y apoyar si nos hieren a alguno. Melissa, ¿tú puedes luchar?
-Se defenderme mejor que cualquiera de vosotros. Tengo más experiencia en el campo que vosotros, conmigo aquí cualquier combate está ganado.
-Mocosa engreída –Se alteró Nahenia- , cómo se nota que no sabes con quién estás hablando. Espero que no llores cuando tenga que salvarte.
-Bueno ya está bien chicas. Mel, si eres buena luchadora, cubre mi espalda y Nahenia, vigila la retaguardia. Avancemos con cuidado hacia el muro a ver con qué nos encontramos.
Apenas consiguieron llegar a mitad del camino sin ser desubiertos. Ante ellos, se apareció un ser de complexión humana y apariencia de mujer pero no humana. De su espalda partían dos estructuras óseas en forma de alas, una de ellas había sido destruida, probablemente, en el combate; dos grandes cuernos decoraban su frente y por todo el cuerpo se asomaban huesos con forma de púas y afiladas garras. Todo el cuerpo mostraba una perfecta simetría, que remataba con una armadura y un atuendo de colores vivos, era una criatura repugnantemente bella.
Llegó volando sin necesidad de mover sus alas (Que a simple vista demostraban no ser útiles) y se mantuvo a dos palmos del suelo, quieta, mirando hacia los miembros de Ceres. Estos bajaron las armas.
- Por vuestros trajes, debéis de ser soldados de Sein.
- Lo somos. ¿Qué ha pasado aquí?
- Hemos tomado la ciudad, la fuerza ofensiva que poseían era muy superior a lo que habríamos imaginado. Tan solo mira nuestra nave destrozada sobre los restos de las pobres estructuras de esta pocilga, era algo impensable, pero hace pensar que mereció la pena el ataque.
- Tu… eres un trender, ¿no?¿por qué habéis hecho esto?¿En nombre de quién habéis tomado la ciudad?¿No somos enemigos?
- Ohhh, parece que no sabes nada y, si no lo sabes, entonces no habrá problema. Disculpa mi rudeza, no me gusta el uniforme militar de la FNO y si, somos enemigos, pero quiero usarte de mensajero. Así pues, felicita a tus amigos por su buena defensa y hablales de lo mucho que nos ha impresionado que derribasen nuestra nave…¡Todo eso en cuanto vuestras almas se encuentren!
En ese instante, la trender se abalanzó hacia delante y arremetió contra Zeod, haciendo que el brazal de su armadura se convirtiese en una larga cuchila y lanzándose directamente con él contra su adversario.
Zeod consiguió de alguna manera desviar el golpe interponiendo entre ellos su mp5, pero esta saltó por los aires por el impulso. Zeod se lamentó de no haber empezado con el mandoble en las manos, pero era tarde, ella le lanzó una segunda estocada, no había forma esquivarla. Algo golpeó a la trender y la empujó, desviándola en su carrera. Ella se giró aturdida y buscó a un atacante que no existía, solo vio a Nahenia, mirándola desafiante y enfadada.
La situación pareció cambiar de golpe, la trender ignoró a Zeod a partir de ese momento y volcó por completo su atención en Nahenia. Esta se elevó dos palmos del suelo y se puso a la altura de su contrincante. Los miembros de Ceres no dijeron nada, pero el homo-linx aprovechó el momento de confusión para tomar su espada. La presión que ejercía el xenos en la zona comenzó a aumentar.
-Vaya vaya –Dijo la desconocida-, nunca había tenido la oportunidad de luchar directamente contra un espectro. Y yo que pensaba que solo tendría que acabar con un par de humanos… pero no te crezcas, yo soy aquí quien tiene el derecho y el poder para mirar desde encima a los demás y creo que mis límites escapan a tu comprensión.
Nahenia no dijo nada, solo se movió levemente en el aire. Nadie pudo ver el golpe, aunque sintieron el aire desprendido por la fuerza del golpe al pasar. Nahenia impactó con uno de sus brazos invisibles en el pecho de la trender, se oyeron varios crujidos, la armadura se rajo y el enemigo sintió como se le rompían varias costillas. Trató de disimular el dolor, no quería mostrar debilidad frente a seres inferiores, no quería ver su orgullo más pisoteado, montó en cólera pero sonrió y luego, estalló en unas dolorosas carcajadas.
-Lo que me faltaba por ver hoy, un grupo de reconocimiento haciéndome frente a mí, Elenne e hiriéndome.
Un segundo impacto le alcanzó un costado nada más terminar la frase, pero el tercero no tuvo tanta suerte, ella lo detuvo con la cuchilla que antes había fabricado. Las lágrimas comenzaron a bajar por su rostro.
-Esto no va a ser divertido para ninguna de las dos, espectro.- dijo y alzó una mano hacia delante, el aire comenzó a tornarse húmedo alrededor de Nahenia y entonces, la trender chascó los dedos y varias chispas saltaron al lado de la cara de su objetivo. El aire comenzó a arder y el fuego se extendió todo alrededor de Nahenia, ella gritó. Al respirar, el fuego entraba en su interior; su piel se reblandecía rápidamente con la humedad del aire y el fuego penetraba en ella a través de sus poros. Nahenia cayó al suelo y trató de roda, gritando, agónica y Narfren se apuró a ayudarla. Del árido suelo surgió un mullido césped que la rodeó y comenzó a absorber el fuego, muriendo también a medida que lo apagaba.
-Je,¡ SOLO ESTOY EMPEZANDO CONTIGO!-gritó, pero se detuvo a esquivar una estocada que Zeod le enviaba desde la espalda. Giró hábilmente sobre si misma y atravesó al homo-linx con el arma improvisada en el que antes había convertido su brazal. Lo lanzó al suelo y sonrió de nuevo, aun con la cara empapada en lágrimas.
-¡Basta! – Dijo entonces Melissa y comenzó a cambiar. Su traje estalló y de su espalda surgieron alas idénticas a las de su contrincante, pero ambas enteras. Comenzó a elevarse, subió un poco más que la trender y comple´to la transformación. Parecían dos hermanas una frente a la otra. De nuevo, melissa se retiró el casco y miró directamente a su adversario a los ojos.
-¿Qué eres? Tú no eres un trender. ¿Cómo te atreves a tomar esa forma?¿Eres un cimnos, un asqueroso planario? Pagarás por esta ofensa.
-Soy superior a ti, este combate lo has perdido en el momento que te cruzaste en nuestro camino y has cometido el peor de tus errores al plantar cara a mis compañeros.
La trender no dijo nada, sonrió, alzó la mano y Melissa notó la humedad en el aire que le rodeaba, ella aun no sabía lo peligroso que era aquello. Pero la treder no terminó el ataque, Narfren había comenzado a robar la energía del xenos que ella había utilizado, estaba recobrando la salud de su amiga a partir de la de ella misma… chascó los dedos y el aire alrededor de Melissa comenzó a arder, se giró hacia Narfres y volvió a chiscar, entonces un nuevo golpe de furza le alcanzó yesta vez la derribó. Nahenia se lanzó sobre Melissa y la cubrió, el fuego desapareció antes de que esta resultase herida, pero la espectro estaba real mente malherida.
Elenne se levantó del suelo, la armadura tenía ahora un pequeño agujero en el lugar del primer impacto y donde, previsiblemente, había golpeado el cuarto. Lanzó al aire una serie de maldiciones y se concentró, el suelo comenzó a arder detrás de ella y rápidamente avanzó. Paso por ambos lados de la conjuradora evitándola y se abalanzó sobre los soldados de Sein.
- Te dije que era superior a ti.- dijo Melissa concentrándose ycreando un muro transparente entre sus compañeros y las llamas. Según el fuego llegaba al muro y lo tocaba, se convertí ane agua que empapaba el suelo. Narfren abrió fuego a través de él con su pistola del 45.
La trender aceptó resignada la mordedura de las balas que apenas lograron atravesar su armadura. Permanecía concentrada y entonces, lo dejó escapar. Todo el fuego de su alrededor se fue juntando hacia delante, lanzándose hacia sus enemigos, según avanzaba, recogía las llamas con las que iba tropezando y crecía hasta que una gran ola de fuego alcanzó el muro, este tembló y convirtió en agua las primeras llamas, pero cedió a las siguientes. El fuego se abalanzó sobre los cuatro miembros de Ceres y entonces desapareció. Melissa, quien volvía a estar a dos palmos del suelo no pudo mantenerse y calló, volvió a su forma normal. Nahenina no pudo resistir el dolor y tras emitir un gemido ronco, calló inconsciente.
Narfren sintió como la energía que les rodeaba iba disminuyendo, Melissa miraba sus manos, impotente, no podía usar sus poderes, miró a su enemigo. La trender calló de rodillas, todas sus heridas se abrieron de golpe, echó las manos al estómago y se derrumbó.